5 de noviembre de 2013

RESILIENCIA, LA FUERZA ESTÁ EN TI

 
Esta poderosa y universal capacidad, pues todos la poseemos, nace en lo más profundo del ser humano, se expresa a través de la esperanza, la motivación al cambio, se alimenta del optimismo. De una manera extraordinaria nace en ese terreno baldío y tenebroso de la soledad, del abandono y el trauma, surge en el dolor. En lo cotidiano se refleja en quienes no se rinden, incluso cuando los resultados van en contra. La resiliencia va más allá de la resistencia, pues no se trata solo de soportar una situación de estrés mantenido, se trata sobre todo de sobreponerse al mismo. Las personas que han permitido a su resiliencia crecer y evolucionar, se manejan mejor en las crisis.
 
 



Decía la letra de una canción de los 80: “solo los peces muertos siguen la corriente”. Resiliencia supone esto, avanzar contra corriente, mantenerse en pie y con actitud de seguir peleando. De una manera dinámica, cambiante, buscando la mejor manera de adaptarse a los límites que la situación genera, un trauma, una enfermedad crónica, una situación de desamparo mantenida. Pero no se trata exclusivamente de una conducta que se pueda mostrar, los cambios que se experimentan son de tipo biológico, psicológico y social. Y estos permiten a la persona superarse.

         Pero no creas que me estoy refiriendo a cambios sobrehumanos o de otro tipo, para nada. Esta capacidad surge y evoluciona desde las características que habitualmente encontramos en el ser humano. La autoestima suele ser fuerte y flexible, es decir la persona es capaz de reconocer aspectos valiosos en sí misma y valorarlos positivamente, aunque estos puedan cambiar o desaparecer en el tiempo. Por lo general, sus actos y pensamientos se guían por sus propósitos, por tanto son personas con una importante autonomía. Pero nada desconectados de los demás, muy al contrario, se nutren y consiguen sólidos apoyos de su entorno. Eso supone además de recibir dar y ofrecer sus recursos.

         Como seguro has comprobado, cada vez que has intentado superar un obstáculo importante en tu vida, has necesitado responsabilizarte, tener una disciplina pero sin rigideces, con la mente abierta al cambio y a lo que está a tu alcance. Alguien dijo que cuando la suerte se va, hay que hacer más con menos. Y mira por donde, este es el espacio en el que la creatividad, soñar e imaginar un futuro distinto, tiene todo el sentido. Mientras esto ocurre, tolerar la frustración y soportar el desánimo será un precio a pagar.

         Aunque para poner esta increíble maquinaria en marcha, se ha de tener un propósito, un proyecto vital. Ese objetivo permite enfocar nuestra atención en lo que anhelamos, y modificar lo necesario para conseguirlo. Creer en nosotros, en nuestros recursos, en lo que nos ofrece el entorno, nos facilitará encontrar y utilizar lo necesario en nuestro desarrollo.

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