1 de diciembre de 2013

EL GRUPO ES MAS FUERTE QUE EL INDIVIDUO


La manada de mamuts se acerca majestuosamente al interior del valle, unos quince ejemplares de estos enormes animales se desplazan por un entorno que ya les es familiar. A su alrededor, las cumbres coronadas por la nieve brillan bajo un sol limpio. El aire es frio y húmedo, y agita constantemente la hierba alta del fondo del valle. Mientras, paso a paso, el grupo se acerca al punto más angosto del mismo, al otro lado les esperan praderas enormes que saciarán sus estómagos, espoleados por el olor a hierba fresca que trae el aire, la manada prosigue su camino. Sin ser conscientes de la situación, trágica y vital, que se desarrollará en los próximos minutos, siete cabezas giran lentamente al paso de la manada, observando cada detalle de la misma. Un grupo de cinco hombres se arrastra sigilosamente, desdibujados por una ligera niebla que parece emerger del propio suelo.
Nos encontramos en el norte de Europa aproximadamente hace 400.000 años, estos hombres se mueven en este primigenio paisaje con naturalidad, apenas sobrepasan el metro y medio de altura, corpulentos, han desarrollado características propias de las especies que viven en regiones frías, piernas cortas y narices anchas que permiten una adecuada respiración y eliminación del calor sobrante, impidiendo que aparezca el sudor y el riesgo de congelación.

Se enfrentan a unos adversarios formidables, mamuts lanudos, capaces de aplastar a un hombre de un pisotón, pero lejos de hacerlo de frente utilizan la fuerza del grupo para tener alguna posibilidad. Mientras cuatro de ellos esperan justo el momento en que la manada se agrupará, pasando el estrechamiento del valle, para empezar a correr y así abordarla por detrás, gritando y haciendo sonar unos pequeños cuernos. El resto se halla detrás de una enorme roca, esperando justo el momento en que empujarla y hacerla caer, despeñándose, con la esperanza de que en su camino golpee a alguno de los ejemplares lanudos. La apretura del camino enlentece el paso de los animales haciendo que se agolpen. De repente, tras sus lomos gritos y sonidos estridentes, que justo en ese momento no pueden atender, pues su enorme tamaño les impide girarse para enfrentar esa creciente amenaza.
        Su respuesta no se hace esperar, aceleran el paso hacia delante cuando, como caído del cielo, apenas disponen de unos segundos para levantar la vista por instinto y descubrir como su supervivencia está en juego, un enorme objeto se acerca rápidamente arrastrando rocas, polvo y muerte. El potente barrito del macho dominante no se hace esperar, retumba en las paredes de piedra y cubre todo el valle, su llamada solo tiene una indicación para los otros miembros, una estampida que hace vibrar hasta el pico más lejano del valle, crece en segundos mientras una descomunal fuerza motriz parece anunciar el fin del mundo conocido.        
En apenas un suspiro la enorme mole, que desciende veloz por la falda de la montaña, impacta brutalmente contra el lomo de un joven atrapado entre dos ejemplares mayores. Sin capacidad para cambiar la situación, la manada escapa de su tragedia, mientras el júbilo estalla entre esos hombres de mediana estatura y duras facciones. La muerte del animal supone la vida para su grupo, para las crías de nuevos humanos que llegarán antes del verano y aun tendrán alimento en los próximos meses. Lo que ha hecho este grupo de supervivientes, se repetirá cientos de miles de veces a lo largo de nuestra historia. Aunar esfuerzos en pos del bien común.
No podía ser de otra manera. Precisamente por ser unos adversarios formidables, estos animales con su tamaño y fuerza, cualquiera que se enfrente a ellos necesita desarrollar conductas coordinadas que sumadas equiparen las fuerzas. El ser humano se ha asociado con otros desde el comienzo de los tiempos, para convivir, para cazar, para protegerse, para ganar. Podemos considerar, por tanto, que el grupo y la sociedad son los estados naturales de interrelación del ser humano.
El mecanismo que lo hace posible es la cooperación y su resultado el éxito. Por eso cuando más necesidades tenemos, mirar y conseguir la ayuda del grupo se vuelve una cuestión de supervivencia. En la familia, en la empresa, en el equipo.
 
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