4 de octubre de 2013

DIA INTERNACIONAL DE LA FELICIDAD

Es tan cierto que la felicidad hay que trabajarla y buscarla, pues a pesar de poder experimentarla no está en nosotros, que es necesario hacer un Día Internacional de la Felicidad, para recordarnos que está ahí, y nos la merecemos.
 
         Miguel de Unamuno decía: “Una de las ventajas de no ser feliz es que puedes desear la felicidad”. “¡Ah! ¿pero es que hay que desearla?”. Ciertamente esto es lo que opina mucha gente, cree que ser feliz es algo que ocurre de forma azarosa, sin control ni premeditación, y en ocasiones es así. Pero hay una importante distinción que señalar, una cosa es sentir felicidad por un acontecimiento que ha ocurrido, es decir, “me siento bien” y otra muy distinta mantener esa emoción hasta convertirla en un estado estable, o sea, “estoy bien, soy feliz”. Esta última expresión es común en aquellas personas que buscan su felicidad, que se esfuerzan en ser felices y optimistas y generalmente lo consiguen, incluso aunque no estén muy dotadas para ello.
 
 ¿Buscar la felicidad? ¿Por qué?, porque puedes. Tal vez sea por azar o porque ese día los astros se alinearon de una forma determinada, quien sabe, tal vez porque “Dios lo quiso”, pensaría un creyente. La cuestión es que naciste con una característica muy especial, naciste como ser humano. Y además de esa certeza, también estoy seguro de otra, de que tú estás ahí ahora, leyendo estas líneas. ¿Y qué quiero decir con esto? pues que si tienes esa capacidad significa que eres un ser privilegiado, de entre las miles de especies que habitan este planeta, tú perteneces a aquella que posiblemente tiene más opciones de disfrutar su existencia, incluso a través de la lectura de unos símbolos impresos. Y es que pudiste nacer gusano, incluso ameba, o tal vez gorrión, pudiste nacer coliflor o manzana, quien sabe, quizás como pulpo de ría, puede que hasta jirafa, pero el caso es que naciste como ser humano. Una obviedad para ti y los que te rodean, pero es una cuestión que llegamos a olvidar en tantísimas ocasiones que dejamos de percibir las posibilidades que eso supone.
 
         Vives el momento presente, mientras el tiempo va transcurriendo impasible, monótono, nunca sabes cuándo se va a terminar para ti. Así funciona esto. Puedes aprovechar la oportunidad que te ha tocado, la que tienes entre las manos, vivir tu vida para ser feliz conscientemente o dejarla pasar a expensas de que el azar se cruce en tu camino con situaciones que te agraden. Conseguir ser feliz no supone alcanzar una meta determinada, llegar al final de algo, eso como mucho nos hace sentirnos felices, momentánea y puntualmente.
 
          Llegar a la felicidad, ser feliz es una forma que tienes de vivir la vida, es algo que se aprende, y una vez aprendido forma parte de nosotros, de ti, de lo que eres. De forma natural, con sencillez. Ser feliz conlleva interesarse por los aspectos que nos rodean, por las personas con las que nos relacionamos, aprovechando los pequeños y grandes momentos que vivimos.

3 de octubre de 2013

EN LA RAIZ DEL ÉXITO PERSONAL


Desde el origen de la humanidad se ha defendido una postura que es de dudosa utilidad, considerar que los seres humanos somos valiosos únicamente porque tenemos éxito o logros. Y también se ha considerado lo contrario, igualmente de dudosa utilidad, que valemos poco o somos incompetentes por no tener o desarrollar al máximo nuestras cualidades.
 
Aunque diversas religiones asumen una aceptación incondicional del ser humano, en la práctica son pocas las personas que lo llevan a cabo, tan sólo algunas ejemplares, como la Madre Teresa de Calcuta, entre otras. Lo cierto es que con la llegada de determinados pensadores que hablan del valor humano por el simple hecho de su existencia, empieza a cambiar el enfoque de siempre. Como dice la canción del Último de la fila: “…tanto tienes, tanto vales, no se puede remediar y si eres de los que no tienes…a galeras a remar”, dando por hecho que no hay remedio a esta postura, pero la hay, y ésta empieza por uno mismo.

 
Aceptar lo que somos es un proceso de construcción, es una actitud ante uno mismo y la vida. Muchas personas tienen la suerte de encontrar en la infancia y la adolescencia aceptación por parte de los demás y esto, indudablemente, facilita la suya propia, pero que esto ocurra con frecuencia no quiere decir que sea una ley universal.

De hecho, hay personas destacadas en su comunidad que se aceptan de manera incondicional y creen en sí mismas a pesar de encontrar poco apoyo durante la mayor parte de su vida, e igualmente, hay personas con claras deficiencias y carencias que no dominan la vida y sin embargo, su autoestima es muy positiva. Otras personas, por el contrario, siguen intentando aceptarse en la etapa adulta sin conseguirlo.

¿Se te ocurre alguna razón por la que aceptarte?


 

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